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lunes, 16 de febrero de 2015

MARÍA SANTÍSIMA DE BELÉN DE PALMA DEL RÍO

María Santísima de Belén de Palma del Río
 
    No se conoce el momento exacto en que se inicia en Palma del Río la devoción a la Santísima Virgen bajo la advocación de Belén, aunque lo más probable es que llegara en la Edad Media. Sabemos que en 1236 Fernando III conquistaría Palma y que este monarca, muy devoto de la Virgen, lo primero que ordenaba era la consagración de los templos mayores de los lugares reconquistados a María Santísima, algo que pudo suceder en la que fuera Mezquita de la Palma musulmana que pasaría a ser Iglesia de Santa María. Por estos años, la llegada de órdenes militares que habían participado en las Cruzadas en Tierra Santa, así como de órdenes mendicantes, entre ellos los franciscanos encargados de custodiar los santos lugares, introducirían en la España reconquistada devociones relacionadas con Tierra Santa: Santo Sepulcro, Vera-Cruz y por supuesto Belén. Es también posible que los repobladores norteños que llegaron a Andalucía trajeran a nuestras tierras una devoción a la Virgen de Belén que ya existía en los siglos XI y XII en el Norte peninsular.
    Las leyendas piadosas difunden que el origen de esta devoción, al igual que otras muchas, estaría en una aparición milagrosa de la Virgen en este caso en un cerro junto al Guadalquivir, junto a un manantial natural de agua, a un pastor. Tras el hecho milagroso se supone que se levantaría una ermita y que conservaría alguna imagen del tipo iconográfico gótico, ermita e imagen que se conocerá por primera vez documentalmente en 1436, cuando se menciona en el testamento de Francisca Portocarrero (cuya familia ostentaba el señorío de la Villa), lo que indica que ya en el siglo XV tendría gran devoción. Con el nuevo siglo, en 1507, la Reina Juana otorga el título de condes a los señores de Palma, la citada familia Portocarrero. El I Conde Luis Portocarrero fomentaría en Palma la fundación en 1518 de un Convento franciscano al que se pondría bajo la advocación de Nuestra Señora de Belén recogiéndose pues esta antigua devoción palmeña, si bien parece ser que durante un tiempo hay mención a dos lugares ya que el santuario a orillas del Guadalquivir continuaría funcionando y recogiendo la antigua imagen.
    La primitiva Virgen de Belén continuaría durante siglos recibiendo la devoción del pueblo, aun sin recibir todavía oficialmente el patronazgo sobre la Villa, hecho que lo demuestran las numerosas referencias a traídas en rogativas que se hacían de la venerada imagen. En uno de estos traslados y estancias en la Parroquia, en 1753, la primitiva imagen arde fortuitamente, teniéndose que encargar una nueva vinculada al círculo del imaginero cordobés Alonso Gómez de Sandoval. En este siglo XVIII, concretamente en 1781, el pueblo pide oficialmente el nombramiento de la Virgen como Patrona que es otorgado finalmente en 1806 por el Papa Pío VII. Conforme a esto, se organiza años después (por la interrupción causada por la Guerra de Independencia) una Cofradía cuyos estatutos, redactados en 1823, son aprobados por el rey Fernando VII en 1829.
 
    A inicios del siglo XX se normalizan los traslados de la Virgen que ya se harán en fecha fija cercana al 8 de septiembre. La devoción continuará hasta llegados los tristes sucesos de la Guerra Civil en 1936 en que la Virgen fue quemada intencionadamente al igual que muchas otras imágenes devocionales y templos palmeños. No se tardó mucho y en 1937 se adquiere la actual imagen de la Virgen de Belén. Con el fin de la guerra se buscaría retomar algo de normalidad y en los años inmediatamente posteriores el párroco Carlos Sánchez decide dar un ambiente más festivo a los traslados, naciendo la actual romería.
    Con el nuevo siglo, la Hermandad parece vivir un nuevo esplendor debido a los históricos acontecimientos vividos en los últimos años: en 2006 Palma celebra el Bicentenario de la proclamación de la Virgen de Belén como su Patrona y, a raíz de estos actos, el pueblo toma conciencia de la necesidad de ver coronada a su Virgen. La Hermandad iniciaría los trámites necesarios que culminaron en la tarde del día 8 de mayo de 2010 cuando la Virgen de Belén fue Coronada, por decreto pontificio del Santo Padre Benedicto XVI, ante más de 6000 personas en una ceremonia oficiada por el Arzobispo de Sevilla, D. Juan José Asenjo, y el Obispo de Córdoba, D. Demetrio Fernández.

    La actual imagen  de la Virgen de  Belén es una obra firmada y documentada por el imaginero onubense, afincado en Sevilla, Sebastián Santos Rojas, que la realizó en 1937 tras haberse perdido la anterior en la Guerra Civil. En origen era una talla de candelero para vestir que recogía las características de este imaginero en su obra mariana, especialmente de Gloria: tez blanca, rostro y poses algo hieráticas, expresión muy contenida,... La imagen actual sin embargo es resultado de una fuerte intervención a cargo del imaginero Luis Álvarez Duarte, consistiendo ante todo en una sustitución de la policromía por una policromía más morena y retocando los rasgos del rostro para dotar a la imagen de una ligera sonrisa y rostro más afinado, en definitiva, más cercana a las características de su producción. La imagen del Niño que porta en sus brazos, se ha dicho que guarda características dieciochescas, circulando varias leyendas alrededor de su origen.
    La venerada imagen se apoya sobre una peana del siglo XVIII obra del célebre orfebre cordobés Damián de Castro, llevando ráfaga de esta centuria aunque de factura algo más tosca, desconociéndose su autor. Tiene la Virgen en su ajuar dos coronas, siendo la más destacada la corona de oro y brillantes empleada en su coronación que fue donada por una importante familia en la década de 1920. La corona del Niño es obra actual, realizada para la coronación, a semejanza de esta otra y está realizada en oro procedente de donaciones de vecinos del pueblo.